lunes

Esa biblioteca que arde





En un rastro italiano he encontrado un libro de Amadou Hampâté Bâ: “ Contes initiatiques peuls”.

Entonces recojo de mi memoria una historia que me contó mi amigo F. de Togo, una tarde de café en un pueblecito francés:

En mi pueblo en los años 60, un anciano antes de morir reunió a sus 10 hijos para contarles los secretos de sus antepasados.

Al finalizar pidió su lanza. Reposó como un niño su cabeza en el hombro de su hijo mayor y susurró:

– Mi padre viene a buscarme-

Cerró los ojos y se fue dulcemente.

-Los ancianos saben cuando van a morir- me dice F clavando su mirada en la mia. Yo me callo.

Amadou Hampate recuerda que: “En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde. Toda una biblioteca desaparece, sin necesidad de que las llamas acaben con el papel.”

¿ donde estará hoy F?. Brindaré por tu regalo, en la memoria no hay distancias geográficas.

domingo

ensueños (I)




(I)


Te duermes
mientras mi mano te busca
para besar con mis dedos
la piel desnuda de tu espalda.
¿Cuánto aguantará mi corazón?

sábado

se promener



Esta tarde he cogido el chubasquero y he recogido a la unica mujer que en estos momentos le dejo que me abrace. Nos hemos ido a la playa junto con mi perro. L tiene 6 años y le he preguntado:
-L ,¿que es lo que más te gusta?-
ya se que le gusta el inspector conan un manga, pero quizás hoy después de tres meses que no la veo ha cambiado.
Me mira y me dice
-jugar con A-.
¿Y a que juegas con A?-
y pone una carita de enamorada y me dice:
-a las princesas-
Me agacho, pongo morros y le digo bajito:
– L ¿me enseñas a jugar a las princesas, que yo ya me he olvidado?-
Y se escapa corriendo con mi perro, arrastrando mi chubasquero que le queda grande y pienso:
L me rindo, otra vez me has conquistado.